El Clúster de Enoturismo de Canarias continúa consolidando su papel como eje vertebrador del enoturismo en el archipiélago con la incorporación de dos nuevas bodegas de referencia: Bodegas Tajinaste, en Tenerife, y Bodegas Rubicón, en Lanzarote. Dos proyectos muy distintos en paisaje y trayectoria, pero unidos por una misma visión: el desarrollo de un modelo de enoturismo sostenible, vinculado al territorio y al patrimonio vitivinícola canario .
Bodegas Tajinaste: viticultura, paisaje y tradición en el Valle de La Orotava
La incorporación de Bodegas Tajinaste supone un nuevo impulso a la presencia de Tenerife dentro de la red del Clúster. Ubicada en el Valle de La Orotava, la bodega destaca por su carácter familiar y por una labor constante de conservación del paisaje vitícola tradicional, recuperando parcelas abandonadas y colaborando con viticultores locales para poner en valor los suelos volcánicos de la isla .
Su actividad integra la gestión de viñedos con múltiples variedades, la elaboración de vinos estrechamente ligados al territorio y una propuesta enoturística que conecta vino, cultura e identidad local. Desde el Clúster, se valora especialmente su adhesión como una oportunidad para reforzar alianzas estratégicas y avanzar en proyectos colaborativos que consoliden el enoturismo como producto turístico diferenciado y con arraigo territorial.
Bodegas Rubicón: un referente en el paisaje volcánico de La Geria
Por su parte, la entrada de Bodegas Rubicón refuerza de forma significativa la presencia de Lanzarote dentro del Clúster. Situada en pleno paisaje protegido de La Geria, uno de los entornos agrarios más singulares del mundo, la bodega es un referente de la vitivinicultura tradicional lanzaroteña y de la interpretación contemporánea del territorio volcánico.
Con una trayectoria estrechamente ligada a la conservación y valorización del patrimonio vitícola de la isla, Rubicón combina el respeto por las prácticas históricas con criterios actuales de calidad, sostenibilidad y proyección de mercado. A ello se suma una oferta enoturística integral que incluye visitas, degustaciones, experiencias gastronómicas y espacios de restauración plenamente integrados en el paisaje, convirtiéndola en uno de los enclaves enoturísticos más visitados y reconocidos de Lanzarote.
Un paso más hacia un enoturismo canario sólido y coordinado
La incorporación de Bodegas Tajinaste y Bodegas Rubicón refuerza el tejido empresarial del Clúster de Enoturismo de Canarias y contribuye a diversificar la oferta enoturística del archipiélago, sumando proyectos que representan distintos paisajes, islas y formas de entender el vino, pero que comparten un compromiso común con la sostenibilidad, la identidad y la excelencia.
Estas nuevas adhesiones confirman el avance hacia un modelo de turismo del vino competitivo, diferenciado y con proyección nacional e internacional, en el que el viñedo, el paisaje y la cultura se convierten en auténticos protagonistas de la experiencia del visitante .













