La bodega Linaje del Pago ha presentado Arrorró, un vino naturalmente dulce elaborado de manera artesanal y concebido como un homenaje a las madres y abuelas canarias, depositarias de la memoria familiar y de muchas de las tradiciones que han marcado la identidad del Archipiélago. La puesta de largo de este singular proyecto vitivinícola tuvo lugar en el Museo de Arte Sacro del Monasterio de Santa Clara, en La Laguna, en un acto cargado de emoción, simbolismo y sensibilidad.
La presentación reunió a representantes institucionales, profesionales del sector del vino, medios de comunicación, así como a amigos y familiares de la bodega, en una velada que trascendió lo estrictamente enológico para convertirse en un encuentro cultural y afectivo.
Música, tradición y emoción como hilo conductor
El acto se abrió con la participación de la Agrupación Folclórica Oroval, que ofreció una muestra de su espectáculo Ayanto, una propuesta artística que recupera antiguos cantos de trabajo desde una mirada contemporánea. Este primer bloque marcó el tono de una noche dedicada a la tradición oral y a los vínculos intergeneracionales.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la interpretación del arrorró, canto tradicional canario, a cargo de Silvia Lemus, esposa del director de la bodega, José María Gómez. Su actuación, íntima y evocadora, conectó al público con la esencia emocional que da nombre y sentido al vino.
Un vino elaborado desde la raíz familiar
Durante la presentación, Linaje del Pago compartió el proceso y la historia que hay detrás de Arrorró. Se trata de un vino elaborado a partir de uvas pasificadas en la propia parra, seleccionadas y separadas manualmente por las mujeres de la familia, reforzando el carácter artesanal y simbólico del proyecto.
Las variedades blancas utilizadas proceden de viñedos situados en Güímar, concretamente en las zonas de Las Dehesas y Los Pelados, entre los 700 y 1.200 metros de altitud, bajo el amparo de la DOP Islas Canarias. La versión tinta, por su parte, se elabora con uvas amparadas por la DOP Tacoronte-Acentejo.
Tras la vendimia, los racimos se trasladan a la finca que la bodega posee en Vilaflor, a 1.200 metros sobre el nivel del mar, donde se someten a un proceso de soleado tradicional, con volteo manual, hasta alcanzar el punto óptimo de pasificación.
Un proyecto coral con identidad propia
La bodega quiso destacar también el trabajo de todo el equipo implicado en el proyecto, así como la labor del enólogo Pedro Rodríguez, responsable de la interpretación técnica del vino, y del estudio Irübi, encargado del diseño y la identidad visual de Arrorró, concebida como una extensión del relato emocional del vino.
El acto concluyó con un cóctel gastronómico elaborado por el chef Braulio Simancas, que aportó una dimensión culinaria a una noche en la que el vino, la música y la cultura se entrelazaron como expresión de identidad.
Vino como memoria y agradecimiento
Con Arrorró, Linaje del Pago reafirma su apuesta por vinos con alma, ligados al territorio y a la memoria colectiva, y por una enología que trasciende el producto para convertirse en relato. En palabras de su director, José María Gómez, “Arrorró es una forma de decir: gracias por todo”.
Un vino que no solo se bebe, sino que se recuerda.
















