La viticultura canaria mira cada vez más al cielo… y ahora también a los datos. La Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo pondrá en marcha un estudio pionero para conocer con precisión cuánto frío recibe cada zona del viñedo y cómo puede variar en el futuro.
El objetivo es claro: anticiparse a los efectos del cambio climático y ayudar a viticultores y bodegas a tomar mejores decisiones.
Un mapa del frío en toda la comarca
El Consejo Regulador ha informado a los productores de que la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias realizará una caracterización y mapeo del llamado “frío efectivo” en la comarca. El trabajo será desarrollado por la empresa The Climate Box.
Para lograrlo se colocarán pequeños sensores en campo, sujetos a postes u otros soportes dentro de parcelas seleccionadas. Estos dispositivos registrarán información clave que permitirá conocer con mucho más detalle cómo se comportan las temperaturas según la altitud, la orientación del terreno y la orografía.
¿Por qué es tan importante el frío?
Las horas de frío influyen directamente en el ciclo de la vid: descanso invernal, brotación, equilibrio vegetativo… Entender cuántas se acumulan y cómo cambian con el tiempo es fundamental para planificar el manejo del viñedo.
Gracias a este estudio se podrá:
- identificar diferencias entre zonas de la denominación,
- prever escenarios futuros,
- y diseñar estrategias de adaptación frente al calentamiento global.
Además, el análisis tendrá en cuenta algo especialmente relevante en el norte de Tenerife: las corrientes de aire frío que descienden por las laderas, capaces de generar microclimas muy distintos en pocos metros.
Información para decidir mejor
Con los datos recogidos será posible elaborar una especie de radiografía climática del territorio. Esa base ayudará a valorar desde elecciones varietales hasta técnicas de cultivo o planificación a medio plazo.
Desde la denominación se subraya que, en un contexto de gran incertidumbre, este tipo de iniciativas demuestran la voluntad de conocer a fondo la realidad cambiante del viñedo y dotar al sector de herramientas útiles.
Un proyecto que necesita la colaboración del viticultor
Para que el trabajo sea representativo, la implicación de los productores resulta esencial. La instalación de sensores en distintas fincas permitirá obtener resultados más precisos y ajustados a la diversidad del territorio.
Cuantos más datos, mejor será la capacidad de anticipación.
La viticultura siempre ha dependido del clima. La diferencia es que ahora, además de observarlo, también puede medirlo, interpretarlo y prepararse para lo que viene.













