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Canarias refuerza su identidad gastronómica: vino, producto local y territorio marcan la actualidad

La actualidad gastronómica y vitivinícola de Canarias de los últimos días deja una conclusión bastante clara: el territorio se está convirtiendo cada vez más en el principal argumento para presentar y diferenciar los productos de las Islas.

Vino, quesos, sales, gofio, carnes, pescados y otros productos del sector primario aparecen asociados no solamente a sus cualidades gastronómicas, sino también al paisaje, las tradiciones, los productores y la cultura de cada isla.

Los vinos canarios salen a buscar nuevos públicos

Uno de los principales focos de la semana ha estado en San Sebastián Gastronomika, donde Canarias ha vuelto a encontrar un importante escaparate para mostrar su potencial culinario y vitivinícola.

Especialmente significativa es la presencia de Tenerife, que participa con 48 bodegas y alrededor de 70 referencias, representativas de las seis denominaciones de origen de la isla.

El Túnel del Vino y las diferentes catas programadas permiten presentar una realidad vitivinícola caracterizada por los suelos volcánicos, las variedades tradicionales, los viñedos de diferentes altitudes y unas condiciones climáticas que cambian considerablemente en distancias relativamente cortas.

A ello se ha sumado una Gran Cata de Vinos de Tenerife dirigida por el sumiller Miguel Ángel Millán, con referencias como Piedra Fluida-Los Frontones, Los Loros Siete Lomas, Vidonia VP, Baboso Negro, Artífice Tinto y Humboldt Tinto Dulce 2001.

Pero Tenerife no está utilizando únicamente el vino como carta de presentación. Mieles, quesos, gofio, pescados, cochino negro y carne de cabra forman parte de una propuesta destinada a mostrar que la gastronomía de la isla tiene detrás un sector primario y un paisaje.

Gran Canaria reivindica también el paisaje de sus vinos

Gran Canaria ha acudido igualmente a San Sebastián Gastronomika con una propuesta que relaciona cocina, vinos, productores y territorio.

A través de Gran Canaria Me Gusta, la isla muestra una gastronomía en la que el producto local constituye el punto de partida y donde el vino adquiere una importancia creciente como elemento capaz de explicar la diversidad de sus paisajes.

No se trata únicamente de llevar botellas o platos a un congreso gastronómico. El objetivo es transmitir el origen de aquello que se presenta y establecer una relación entre agricultura, viticultura, cocina y territorio.

Fuerteventura también ha aprovechado la cita gastronómica para mostrar productos y elaboraciones característicos de la isla, especialmente quesos de cabra majorera, pescado, pulpo, carne de cabra, gofio, vinos y licores.

De esta forma, varias islas coinciden estos días en utilizar la gastronomía como una herramienta de promoción exterior.

La sal canaria reclama su espacio entre los grandes productos de las Islas

Otro de los acontecimientos destacados ha sido la resolución del Concurso Oficial de Sal Marina Agrocanarias 2026, organizado por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria.

La Flor de Sal de Salinas del Carmen, en Fuerteventura, fue reconocida como Mejor Sal Marina de Canarias 2026 y Mejor Sal Marina Ecológica.

Los premios también alcanzaron a producciones de Lanzarote, La Palma y Gran Canaria, confirmando la diversidad y el valor de unas salinas que forman parte del patrimonio productivo, paisajístico y cultural del Archipiélago.

La importancia de estos reconocimientos va más allá del propio concurso. La sal marina artesanal representa un ejemplo especialmente claro de cómo una actividad tradicional puede convertirse en un producto gastronómico diferenciado y, al mismo tiempo, contribuir a conservar paisajes de enorme valor.

Gastronomía para mantener vivo el territorio

Las pequeñas iniciativas celebradas durante estos días ofrecen otra lectura interesante.

En Tijarafe, La Palma, el vigésimo aniversario de Expovida ha vuelto a reunir agricultura, producto de proximidad, gastronomía y empresas locales. También en Garafía se ha apostado por acercar al público la cultura ganadera y quesera mediante actividades como “Del Pasto al Queso”.

En Gran Canaria, La Aldea de San Nicolás desarrolla durante octubre “Sonidos de Colores y Sabores Aldeanos”, una iniciativa que pretende convertir los productos del sector primario en protagonistas de experiencias gastronómicas.

Fuerteventura, por su parte, ha celebrado Sabor a Castillo en Caleta de Fuste, mientras que El Hierro ha incorporado gastronomía y vino a Luchada Cósmica, una propuesta en la que cocina, paisaje, tradiciones, deporte y cultura se integran dentro de una misma experiencia.

Aunque sean iniciativas muy diferentes, todas comparten un elemento: la gastronomía se utiliza para acercar al consumidor al origen del producto.

Saborea Lanzarote cambia de fecha

La actualidad de estos días deja también una modificación importante en el calendario gastronómico.

El Festival Enogastronómico Saborea Lanzarote, inicialmente previsto para finales de noviembre, ha sido aplazado y se celebrará finalmente del 19 al 21 de marzo de 2027.

El cambio obliga a modificar las agendas de productores, bodegas, restauradores y profesionales vinculados a una de las citas enogastronómicas más importantes de Canarias.

Será, por tanto, uno de los primeros grandes encuentros gastronómicos del próximo año.

Del producto al relato

El balance comprendido entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre muestra una evolución interesante en la forma de promocionar la gastronomía canaria.

Ya no basta con presentar un buen vino, un queso, una sal o un plato. Cada vez adquieren mayor importancia el lugar del que procede, quién lo produce, cómo se obtiene y qué paisaje y cultura existen detrás de él.

Ese relato resulta especialmente importante para el vino canario. Las Islas difícilmente pueden competir con las grandes regiones vitivinícolas por volumen, pero sí disponen de argumentos muy poderosos cuando se habla de singularidad: variedades tradicionales, viñedos volcánicos, cultivos en condiciones extremas, pequeñas producciones y una diversidad sorprendente entre islas e incluso dentro de una misma isla.

La misma filosofía puede trasladarse al queso, la sal marina, el gofio, las mieles, los pescados, las carnes o las producciones agrícolas locales.

Una oportunidad que va más allá de la gastronomía

La principal conclusión de estos días es que Canarias está reforzando progresivamente la unión entre gastronomía, vino, sector primario, paisaje y turismo.

La presencia en grandes congresos como San Sebastián Gastronomika proporciona visibilidad exterior, mientras que encuentros locales como Expovida, Sabor a Castillo o las iniciativas desarrolladas en Garafía, La Aldea y El Hierro mantienen vivo el vínculo entre productores y consumidores.

El reto será conseguir que toda esa promoción genere posteriormente resultados: mayor consumo de producto local, mejores canales de comercialización, rentabilidad para agricultores, ganaderos y bodegas y una oferta turística en la que la gastronomía tenga cada vez mayor capacidad para diferenciar el destino.

Porque el verdadero valor de la cocina y el vino de Canarias no está únicamente en lo que llega al plato o a la copa. Está también en el territorio, las personas y la historia que existen detrás de cada producto.

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