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Canarias refuerza su proyección gastronómica en San Sebastián Gastronomika 2026: vinos, territorio y producto local

Del 5 al 7 de octubre, San Sebastián se convirtió nuevamente en uno de los principales puntos de encuentro de la gastronomía internacional con la celebración de San Sebastián Gastronomika 2026. Canarias acudió a esta cita con una representación en la que el vino, los productos de proximidad, la cocina tradicional y las nuevas interpretaciones culinarias compartieron protagonismo.

Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura aprovecharon el congreso para presentar propuestas diferenciadas, pero con un denominador común: la defensa del origen, la singularidad de los productos y la relación entre gastronomía y territorio.

Más allá de las degustaciones y demostraciones culinarias, el encuentro permitió mostrar la riqueza agroalimentaria de las Islas y acercarla a cocineros, sumilleres, distribuidores y otros profesionales del sector.

Tenerife: 48 bodegas y 70 vinos como carta de presentación

La participación de Tenerife fue especialmente significativa por el despliegue dedicado a su producción vitivinícola.

La isla acudió como patrocinador oficial del congreso con un espacio gastronómico de aproximadamente 200 metros cuadrados y un Túnel del Vino que reunió 48 bodegas y alrededor de 70 referencias, representativas de las seis denominaciones de origen presentes en Tenerife.

Esta iniciativa permitió presentar una selección de vinos que refleja la diversidad de su viticultura: suelos volcánicos, variedades tradicionales, viñedos cultivados a distintas altitudes y condiciones climáticas que aportan características diferenciadas a las elaboraciones.

Entre las actividades destacó una Gran Cata de Vinos de Tenerife dirigida por el sumiller Miguel Ángel Millán, con referencias como Piedra Fluida-Los Frontones, Los Loros Siete Lomas, Vidonia VP, Baboso Negro, Artífice Tinto y Humboldt Tinto Dulce 2001.

La selección permitió mostrar diferentes expresiones del vino tinerfeño y reivindicar la singularidad de una producción que encuentra precisamente en su diversidad uno de sus principales argumentos comerciales.

Más de 4.000 catas y 614 profesionales participantes

Una vez finalizado el congreso, los datos difundidos sobre la participación de Tenerife permiten realizar una primera valoración de su alcance.

Según el balance de Turismo de Tenerife, durante las tres jornadas se desarrollaron 14 actividades gastronómicas, con la asistencia de 614 profesionales, mientras que el Túnel del Vino registró 4.100 catas personalizadas.

Estas cifras ponen de manifiesto la intensa actividad promocional desarrollada durante el encuentro.

Sin embargo, conviene diferenciar entre la visibilidad conseguida y sus posibles resultados comerciales. Las degustaciones permiten dar a conocer los vinos y establecer contactos profesionales, pero su verdadero rendimiento deberá medirse posteriormente mediante nuevos acuerdos de distribución, presencia en cartas de restaurantes y oportunidades de comercialización.

Para las bodegas canarias, especialmente aquellas con producciones limitadas, participar en encuentros de estas características puede contribuir a acceder a mercados especializados donde se valore la singularidad y el origen por encima del volumen.

La cocina tinerfeña reivindica el producto y la dieta atlántica

La propuesta de Tenerife no se limitó al vino.

Durante las tres jornadas se desarrollaron actividades dedicadas a productos representativos del sector primario insular, como el gofio, las mieles, los quesos, el cochino negro, la carne de cabra y diferentes especies pesqueras.

Uno de los momentos destacados fue la demostración dedicada al aprovechamiento gastronómico de la cabra, con la participación del cocinero Juan Carlos Clemente y la investigadora del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias Marichu Fresno.

La iniciativa permitió abordar las posibilidades culinarias de una carne tradicionalmente vinculada a la alimentación de las Islas, así como la importancia de conservar y valorizar las razas ganaderas autóctonas.

La última jornada estuvo dedicada a la denominada dieta atlántica, con especial protagonismo de los productos del mar.

Atún rojo, morena, calamar, jareas y otros pescados formaron parte de las propuestas elaboradas por los cocineros Jorge Peñate y Luis Martín.

De esta forma, Tenerife presentó una gastronomía que combina tradición, investigación, producto local y técnicas contemporáneas.

Un encuentro entre las cocinas de Tenerife y Euskadi

Otro de los acontecimientos destacados fue la elaboración de un pintxo de hermanamiento entre Tenerife y Euskadi.

La propuesta reunió al cocinero tinerfeño Alberto Margallo, del restaurante San Sebastián 57, con los chefs vascos Jesús Santamaría y Patxi Bergara.

La actividad sirvió para establecer un diálogo culinario entre dos territorios con tradiciones gastronómicas diferentes, pero que comparten una importante vinculación con sus productos y su identidad cultural.

El programa incluyó también un homenaje al cocinero Martín Berasategui, figura fundamental de la gastronomía española contemporánea.

Gran Canaria: cocina, paisaje y vinos con identidad propia

Gran Canaria también aprovechó San Sebastián Gastronomika para reforzar la proyección de su gastronomía a través de la iniciativa Gran Canaria Me Gusta.

Su propuesta se centró en la relación entre los productos agroalimentarios, el paisaje y la cocina, destacando el papel del sector primario en la construcción de una identidad gastronómica diferenciada.

El vino ocupó un lugar destacado dentro de esta participación.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Vinos de Gran Canaria estuvo representado por profesionales de su Comité de Cata, entre ellos Juan Socas y Josefina Rojas.

Las referencias de Bodega Ventura y Bodegas Bentayga formaron parte de las actividades de promoción vitivinícola, que incluyeron catas comentadas y propuestas de armonización con elaboraciones gastronómicas.

Esta presencia permitió mostrar una viticultura caracterizada por la diversidad de paisajes, altitudes y condiciones de cultivo.

Gran Canaria cuenta con una producción vitivinícola de fuerte personalidad, vinculada tanto a sus variedades tradicionales como al trabajo de pequeñas bodegas que han apostado por la calidad y la diferenciación.

La participación en Gastronomika constituye una oportunidad para seguir acercando estos vinos a profesionales que buscan referencias singulares y elaboraciones con una identidad territorial reconocible.

Fuerteventura reivindica su gastronomía tradicional

La representación de Fuerteventura, especialmente a través de la propuesta de Fuerteventura Norte, puso el acento en los productos y elaboraciones que forman parte de su patrimonio alimentario.

Los quesos de cabra majorera, el gofio, los pescados, el pulpo, la carne de cabra, los vinos y los licores tradicionales integraron una propuesta que relacionó gastronomía, paisaje y cultura.

La participación del municipio de La Oliva se desarrolló bajo el lema Respira naturaleza. Descubre historia, reivindicando tres actividades fundamentales para comprender la alimentación tradicional de la isla: la pesca, el pastoreo y el cultivo de cereales.

Las demostraciones gastronómicas permitieron mostrar cómo estos productos pueden integrarse en elaboraciones actuales sin perder su vinculación con las recetas y conocimientos tradicionales.

Fuerteventura aprovechó así el congreso para presentar una gastronomía que va más allá de la restauración turística y que encuentra en su sector primario uno de sus principales elementos diferenciadores.

El vino como embajador del territorio

Una de las conclusiones más interesantes de la participación canaria en Gastronomika es el creciente protagonismo del vino como herramienta de promoción territorial.

En un mercado nacional e internacional caracterizado por una oferta cada vez más amplia, los vinos canarios disponen de argumentos capaces de despertar el interés de profesionales y consumidores.

La conservación de variedades tradicionales, la presencia de viñedos sobre suelos volcánicos, los sistemas de cultivo singulares y la diversidad climática del Archipiélago constituyen características difíciles de reproducir en otras regiones.

No obstante, la singularidad por sí sola no garantiza el éxito comercial.

Resulta necesario acompañar la promoción con estrategias de distribución, formación de profesionales, presencia en establecimientos de restauración y una comunicación capaz de explicar el valor de cada vino.

En este sentido, encuentros como San Sebastián Gastronomika pueden funcionar como plataformas para establecer relaciones profesionales, pero también deben entenderse como parte de una estrategia continuada.

La importancia de medir los resultados

El balance de la participación canaria ofrece indicadores positivos en términos de actividad y visibilidad, especialmente en el caso de Tenerife.

Las 4.100 catas personalizadas y la asistencia de cientos de profesionales representan una oportunidad promocional considerable.

Sin embargo, sería conveniente disponer posteriormente de otros indicadores que permitan conocer el retorno de la inversión realizada.

Entre ellos, el número de contactos comerciales establecidos, los acuerdos de distribución alcanzados, la incorporación de vinos canarios a nuevas cartas de restaurantes y las oportunidades generadas para productores y bodegas.

Esta evaluación resulta especialmente importante cuando las actividades cuentan con financiación pública.

La promoción exterior debe contribuir no solamente al reconocimiento de la gastronomía canaria, sino también a mejorar la comercialización y la rentabilidad de quienes trabajan en el sector primario.

Canarias tiene mucho que contar, pero también mucho que consolidar

San Sebastián Gastronomika 2026 ha vuelto a demostrar que Canarias dispone de una oferta gastronómica y vitivinícola con capacidad para despertar interés fuera del Archipiélago.

Tenerife ha presentado la diversidad de sus vinos volcánicos y su producción agroalimentaria; Gran Canaria ha reivindicado la relación entre paisaje, cocina y viticultura; y Fuerteventura ha puesto en valor sus productos tradicionales y el patrimonio cultural asociado a ellos.

Aunque sus propuestas han sido diferentes, todas han compartido una misma filosofía: mostrar que detrás de cada vino y cada elaboración gastronómica existe un territorio, una cultura y unas personas que hacen posible su producción.

El desafío comienza ahora, una vez finalizado el congreso.

Será necesario transformar la visibilidad conseguida en oportunidades comerciales, reforzar la presencia de los productos canarios en los mercados y mantener una relación más estrecha entre productores, bodegas, cocineros y establecimientos de restauración.

Porque el éxito de la promoción gastronómica no debería medirse únicamente por el número de visitantes, degustaciones o actividades realizadas, sino también por su capacidad para generar valor económico y contribuir a la continuidad del sector primario.

Canarias ha demostrado en Gastronomika que tiene una historia gastronómica y vitivinícola propia que merece ser contada. El siguiente paso es conseguir que esa historia se traduzca en mayor reconocimiento, mejores oportunidades y un futuro más sólido para sus productores.