La explotación familiar de Agüimes combina la producción de Quesitos de Anabel con experiencias rurales, formación e iniciativas de inclusión social, manteniendo la ganadería como base de su actividad.
Producir alimentos, enseñar cómo se elaboran y acercar la vida rural a la ciudadanía forman parte de una misma propuesta en La Jaira de Ana, una explotación ganadera familiar situada en Agüimes, Gran Canaria. El proyecto, liderado por Anabel Calderín, reúne elaboración de quesos, educación socioambiental y agroturismo, con una apuesta por la sostenibilidad y el emprendimiento femenino.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, visitó sus instalaciones el pasado 25 de septiembre para conocer las diferentes líneas de trabajo de esta empresa, que comercializa sus quesos bajo la marca Quesitos de Anabel.
Diversificar desde la actividad ganadera
Fundada en 2002, la empresa inició en 2020 una estrategia de diversificación que incorporó experiencias participativas, talleres medioambientales y degustaciones. El objetivo era ampliar su actividad y dar a conocer tanto los productos de proximidad como el trabajo que sostiene al sector primario.
La producción lechera y la elaboración de quesos siguen siendo el centro del proyecto. Así lo explicó Anabel Calderín durante la visita, al señalar que las nuevas iniciativas deben desarrollarse teniendo clara esa base productiva.
La explotación cuenta con 93 animales: 65 cabras, ocho ovejas, 15 gallinas y cinco burros. Su trabajo abarca desde el cuidado y manejo del ganado y el ordeño hasta la transformación de la leche y la comercialización, lo que permite generar valor añadido dentro de la propia finca.
Los quesos de la empresa han recibido reconocimientos en certámenes como el Concurso Oficial de Quesos Agrocanarias, organizado por el Gobierno de Canarias a través del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria.
Una granja escuela para conocer el origen de los alimentos
La Jaira de Ana funciona también como granja escuela, con propuestas destinadas a familias, centros educativos, empresas y otros colectivos. Las visitas permiten conocer la actividad cotidiana de una explotación y comprender el recorrido que existe entre el cuidado de los animales y el alimento que llega a la mesa.
Entre sus actividades figuran talleres de ordeño y elaboración de queso, degustaciones, catas de productos locales, experiencias en el huerto y contacto con los animales, con especial atención a su bienestar.
Para Calderín, uno de los propósitos es que quienes acuden a la finca puedan vivir la experiencia de ser granjeros o granjeras. Su formación como trabajadora social aporta, además, una dimensión educativa y comunitaria a estas iniciativas.
La defensa del producto cercano se extiende a la tienda de la explotación, donde, junto a los quesos, se comercializan vinos, cervezas artesanales, sal, aceite, gofio, mieles y mermeladas de origen local.
Formación para el relevo generacional
La finca participa como explotación modelo en el Programa CULTIVA 2025–2026 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, mediante el que acoge estancias formativas de jóvenes agricultores y ganaderos.
Esta participación permite compartir su experiencia en producción, diversificación y gestión de actividades complementarias, acercando a nuevos profesionales un modelo que combina trabajo ganadero y relación directa con el público.
Anabel Calderín también expresó su voluntad de servir de referente para las futuras generaciones de mujeres del sector primario. Durante la visita destacó las dificultades que encuentran las jóvenes para asumir la gerencia o la titularidad de las explotaciones.
El entorno rural como espacio de inclusión
La dimensión social de La Jaira de Ana se refleja en iniciativas como Harimaguadas, orientada a favorecer la recuperación y la inclusión de mujeres jóvenes víctimas de violencia de género y de sus hijos e hijas a través del entorno rural y la actividad ganadera.
El proyecto contó con financiación de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias mediante fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y fue seleccionado como finalista en 2024 en los Premios Europeos de Inspiración Agraria y Rural.
La trayectoria de la explotación también ha sido reconocida por la Red PAC como experiencia de innovación y emprendimiento femenino. En 2022, fue seleccionada entre los proyectos españoles participantes en los Premios Europeos de Inspiración Rural, en la categoría de iniciativas innovadoras y socialmente inclusivas.
Asimismo, cuenta con el Etiquetado Responsable de FADEMUR y está adherida a la Red Canaria de Responsabilidad Social Corporativa del Gobierno de Canarias, en consonancia con su compromiso con la igualdad, la sostenibilidad y la economía local.
Nuevas oportunidades para las explotaciones
Durante su visita, Narvay Quintero valoró la capacidad de La Jaira de Ana para generar nuevas oportunidades sin perder su vínculo con la producción ganadera. Destacó que las experiencias educativas permiten conocer el cuidado de los animales, la transformación de los alimentos y el trabajo diario que hay detrás del producto local.
El consejero señaló también que el agroturismo y otras actividades vinculadas al medio rural pueden diversificar los ingresos y reforzar la viabilidad de las explotaciones.
En la visita participaron, junto a la propietaria, el alcalde de Agüimes, Óscar Hernández Suárez; el director insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Alejandro Báez Acosta; el director general de Ganadería, Andrés Díaz Matoso; y el concejal de Sector Primario y Transición Ecológica, Juan Francisco Acosta Arias.
La empresa se acoge, además, a las ayudas para productores de leche de caprino y ovino del Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (POSEI).
La experiencia de La Jaira de Ana muestra cómo una explotación familiar puede ampliar sus posibilidades a partir de su propio oficio. Sus quesos, talleres y propuestas sociales comparten un mismo punto de partida: mantener viva la actividad ganadera y hacer comprensible su valor para la sociedad.

















